Regiones de Europa

Gobiernos de coalición, una larga tradición europea

por Alberto S. Camarasalta / Ana García Valdivia

Mesa de negociación
Mesa de negociación
Fuente: Kremlin / Elaboración propia

España afronta estos días una ajetreada sesión de investidura que puede desembocar en un nuevo fenómeno político en la breve historia democrática del país: la coalición de Gobierno. Frente a Estados como Francia o Grecia, donde prevalece el liderazgo en solitario, en la mayoría de países del bloque la tradición para conformar el Ejecutivo pasa por crear coaliciones. En Aquí Europa te exponemos algunos casos como el de Bélgica, Dinamarca, Alemania o Finlandia.

Mientras que en España son numerosos los ejemplos de Ejecutivos regionales en los que diferentes fuerzas políticas se unen para gobernar las autonomías, el poder central en Madrid ha sobrevivido 40 años de democracia a base de Gobiernos en solitario, a veces con mayorías consolidadas, en otras ocasiones, como la pasada legislatura, con minorías insuficientes para ser sostenible. Sin embargo, el signo de los tiempos ha cambiado y el panorama político con él. La fractura del bipartidismo que ha supuesto la irrupción de nuevas fuerzas políticas como Podemos, Ciudadanos o Vox, ha fragmentado el voto de los españoles y aboca al acuerdo entre diferentes formaciones políticas para poder formar Gobierno. 

Las fuerzas tradicionales se resisten a esta nueva forma de hacer política. El propio Pedro Sánchez, líder del PSOE y candidato a la Presidencia, ha propuesto estos días en la Cámara baja una reforma del artículo 99 de la Constitución española que garantice que la lista más votada sea la que finalmente gobierne. Sánchez aspira a introducir un modelo que evite bloqueos institucionales como los que lleva arrastrando el país desde las elecciones de 2015. Su propuesta es que en la segunda votación acabe gobernando la lista más votada, algo que por otro lado no eliminaría los bloqueos en otras votaciones clave como la aprobación anual de los presupuestos.

Francia y Grecia: dos polos opuestos

Otra de las alternativas surgida en los últimos días ha sido la introducción de una segunda vuelta electoral entre las dos listas más votadas, el modelo que, por ejemplo, se utiliza en Francia. Aunque existe una ligera diferencia. Francia es un sistema presidencialista y en las elecciones generales no se elige la composición de la Asamblea Nacional sino, únicamente, la figura del Presidente de la República. La variante más factible sería el modelo griego que ha permitido a Kyriakos Mitsotakis convertirse en primer ministro con el 39,85 % de los votos. El sistema electoral griego bonifica a la lista más votada con 50 diputados más que los obtenidos. De esta manera, la lista más votada se asegura un apoyo amplio en la cámara que, en la mayoría de las ocasiones, garantiza la mayoría suficiente para formar Gobierno.

Pero más allá de Atenas, cuna de la democracia, Europa es cuna del parlamentarismo moderno y el arte del consenso político, los acuerdos y los Gobiernos de coalición. Una costumbre que, aún en pañales en España, ha sido la que ha permitido a Angela Merkel, la líder más destacada en el continente europeo en el siglo XXI, gobernar durante catorce años en Alemania. En Aquí Europa te contamos cómo se forma gobierno en algunos de los países con mayor recorrido de coaliciones del bloque. 

Alemania, estabilidad a base de grandes coaliciones

La primera potencia económica de la UE es uno de los grandes ejemplos de consenso político en el bloque comunitario. En 2005, cuando Angela Merkel accedió por primera vez al puesto de canciller, recurrió al principal partido de la oposición, los socialistas del SPD. La GroosKo (o Gran Coalición), se ha repetido hasta en tres ocasiones, dotando a Alemania de una amplia estabilidad política que le ha permitido capear con soltura diversas crisis, desde la económica en 2008 hasta la de los refugiados en 2015. 

No obstante, el precio a pagar ha sido alto, principalmente para sus socios de coalición. El SPD obtuvo en las elecciones federales del pasado año su peor resultado cuando, tras fracasar los intentos de la coalición Jamaica – el acuerdo de la CDU de Merkel con los liberales del FDP y Los Verdes-, sacrificaron su capital político para evitar la repetición de elecciones en el país germano.

Dinamarca, paréntesis a los bloques azul y rojo

El pequeño país nórdico cuenta con una larga tradición de gobiernos de coalición. Con más de 10 partidos que se presentan a las elecciones nacionales, los daneses están más que acostumbrados a Ejecutivos de dos o más formaciones. Principalmente se habla del ‘bloque Azul’, que acoge a conservadores y liberales, y del ‘bloque Rojo’ que acoge a los partidos de centroizquierda.

La excepción se vivió el pasado 27 de junio cuando Mette Frederiksen, líder socialdemócrata, se convirtió en primera ministra con un gobierno en minoría en lugar de formar una coalición con el resto de las fuerzas del bloque de la izquierda, muy dividido ante el giro antinmigración de Frederiksen. Su llegada al poder puso fin al gobierno de Lars Løkke Rasmussen, al frente del bloque Azul con el apoyo del Partido Popular Danés, la Alianza Liberal y el Partido Popular Conservador.

Bélgica, coaliciones valonas-flamencas y récord mundial sin gobierno

Posiblemente se trate de uno de los países con más particularidades cuando se trata de formar gobierno. Salvando la capital, los votantes belgas eligen a sus representantes entre las regiones flamencas y las valonas de forma separada y entre candidatos distintos. Más de diez partidos aspiran desde los dos bloques del país colarse en las coaliciones de gobierno, que suelen incluir a formaciones de ambos lados.

En las elecciones de mayo, la victoria se llevó la N-VA, el partido ultranacionalista flamenco, y estuvo marcado por el auge de la extrema derecha, Vlaams Belang. Sin embargo, todavía siguen las negociaciones para elegir al sucesor de Charles Michel, líder de Movimiento Reformador, que ofreció su dimisión al frente del Ejecutivo belga tras romperse la anterior coalición con la N-VA. Aunque haciendo revista de sus antecedentes, la formación de gobierno puede hacerse esperar: Bélgica estuvo 541 días sin Ejecutivo entre 2010 y 2011, batiendo un récord mundial.

Finlandia, cinco fuerzas progresistas frenan la extrema derecha

Las elecciones finlandesas de abril tuvieron una gran fuerza simbólica. Tras 20 años de coaliciones de centroderecha, la socialdemocracia se hizo con la mayoría, superando por tan solo por 5.000 votos al partido de extrema derecha, Verdaderos Finlandeses.

A principios de junio, el líder socialista, Antti Rinne, anunció un Ejecutivo en coalición con el Partido Centro, los Verdes, la Alianza Izquierda y el Partido Popular Sueco de Finlandia, que representa a la minoría lingüística sueca del país. Con esta alianza, el país nórdico inició una nueva dirección tras dos décadas de gobiernos de derecha. Lo que no ha cambiado ha sido la tradición por los Ejecutivos de coalición, que siguen siendo necesarios para alcanzar el poder.

Italia, la coalición ‘Frankenstein’

Si en Finlandia los partidos progresistas se han unido frente a la irrupción de la extrema derecha, en Italia el matrimonio entre el populista Movimiento 5 Estrellas y el partido ultra de la Liga han demostrado que todo puede pasar en política. En este caso la lógica de alianzas ha girado en torno al eje 'establshment' - 'antiestablishment', sustituyendo así a las antiguas coaliciones de centro izquerda y centro derecha que solían dirigir el país transalpino. 

Conocida como la coalición 'Frankenstein', el Gobierno de Italia se ha caracterizado por su inestabilidad en el año que lleva en marcha. Matteo Salvini, ministro de Interior, poco a poco le ha comido terreno al líder de la liga, Luigi Di Maio y, consciente de la ventaja que le dan los sondeos, presionar para repetir elecciones. Hasta entonces, Salvini y su socio Di Maio mantienen a flote al país con programas, discursos y políticas que nada tienen que ver entre ambos socios.