Jesús González MateosCartas del director Jesús González Mateos

La solidaridad europea bien entendida

La solidaridad europea bien entendida

Convendría que en estos tiempos que vivimos la mayor crisis de la Unión Europea no nos dedicáramos a hacer un relato de buenos y malos. De hecho, sería de mucha más utilidad buscar el consenso y la negociación de los Estados miembros para poner los recursos de esa unidad al servicio del conjunto de los europeos. El coronavirus y sus consecuencias económicas ha enfrentado los planteamientos de una buena parte de Europa contra otra, por el concepto de solidaridad que debemos manejar. Una vez más se contraponen visiones y formas de entender la Unión, que en ningún caso deberían llevarnos a cuestionar su necesidad y, mucho menos, alimentar a los eurófobos, enemigos de las libertades y de la democracia que, por cierto, han sido los primeros en aprovecharse de la epidemia para aplicar medidas dictatoriales en sus países. Más bien debemos reflexionar sobre los motivos que tienen aquellos que se oponen a nuestras peticiones y recordar que la solidaridad es un concepto indisolublemente unido al de responsabilidad.

Tenemos la Europa que quieren nuestros gobiernos

Tenemos la Europa que quieren nuestros gobiernos

La epidemia del coronavirus ha puesto ante el espejo de sus contradicciones al proyecto de construcción europeo al que hemos dado en llamar Unión Europea. La gran pregunta de millones de ciudadanos europeos es bien simple: ¿dónde está Europa? La utilidad de las instituciones europeas van a ser juzgadas por la respuesta que sea capaz de articular ante el drama que viven sus Estados miembros. Pero antes de exigir responsabilidad a Bruselas, deberíamos ser conscientes de la realidad de la toma de decisiones de la capital europea. Si Churchill proclamó que cada país tiene el gobierno que se merece, debemos colegir que los europeos tenemos la Europa que nos merecemos. Quien da o quita las competencias comunes sobre las que pueden trabajar el Parlamento o la Comisión Europea, no es otro que el Consejo Europeo, es decir, los jefes de nuestros gobiernos nacionales. Que se entienda bien y de una vez por todas: son ellos quienes no quieren perder poderes en sus Estados y quienes evitan que la unidad nos sea más útil a los europeos. Y no nos engañemos, a ellos los elegimos cada uno de nosotros en las urnas, son nuestros legítimos representantes. Si queremos más Europa, necesitamos gobernantes más europeístas y menos alemanes, franceses o españoles.

La Europa atrincherada

La Europa atrincherada

“Sangre, sudor y lágrimas”, fue el histórico titular del discurso de Winston Churchill pronunciado el 13 de mayo de 1940, tras reemplazar a Neville Chamberlain como primer ministro, en plena batalla de Francia, ocho meses después de haber comenzado la II Guerra Mundial, cuando las fuerzas aliadas estaban experimentando continuas derrotas frente a la Alemania nazi. Pero su frase exacta fue: "No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor." Aquellas palabras nos retrotraen hoy, cuando el coronavirus tiene confinados a los europeos, a los peores fantasmas de la Europa de las trincheras. Europeos enfrentados sin ser capaces de encontrar soluciones pacíficas y dialogadas matándose por defender sus fronteras. El proyecto de construcción europeo iniciado con el Tratado de Roma en 1957 ha supuesto la desaparición de esas barreras fronterizas y de esas trágicas trincheras. Sin embargo, contra su propio sentido de identidad, la UE forzada por las decisiones unilaterales de los Estados miembros, decidía esta semana cerrar sus fronteras externas e internas.

El coronavirus pone a prueba la unidad europea

El coronavirus pone a prueba la unidad europea

Parece una evidencia que la crisis sanitaria causada por el coronavirus está poniendo a prueba todas las piezas del engranaje del sistema de sociedad en el que vivimos. Ha puesto en jaque a la globalización forzando el cierre de fronteras en Italia o complicando al extremo la producción por la falta de suministros procedentes de China y, en el caso de la Unión Europea, pone en evidencia la capacidad que dicha unidad tiene para afrontar un reto de tan tremenda magnitud epidemiológica y económica. De momento, la UE ha tratado de mostrar una imagen de colaboración mutua, pero la realidad es que cada país ha adoptado medidas en función de lo que considera sus necesidades. Sin embargo, parece bastante obvio, que en un espacio sin limitaciones de movimiento de personas como es el representado por Schengen en Europa, deberíamos poner en marcha políticas europeas para hacer frente a este tipo de crisis y no ir cada uno a la guerra por nuestra cuenta.

La UE, prisionera del chantaje de Erdogan

La UE, prisionera del chantaje de Erdogan

Miles de personas se agolpan en la frontera greco-turca en busca de una mínima esperanza de vida huyendo de la crisis humanitaria que la guerra de Siria ha vuelto a provocar. Seres humanos que se han convertido en un escudo para el régimen turco del presidente Erdogan que presiona a la Unión Europea con la entrada masiva de emigrantes para lograr su apoyo en su estrategia en la región en conflicto. Un burdo chantaje del que es culpable, pero cuyos responsables no son otros que los jefes de Gobierno europeos que hace ahora cuatro años pactaron que Turquía controlara el flujo de refugiados a cambio de 6.000 millones de euros para atenderlos. Un acuerdo que las autoridades turcas siempre han sostenido que no se ha cumplido y que ha saltado por los aires por la muerte de una treintena de soldados turcos en el norte de Siria. Turquía presiona a la UE usando a los refugiados para que le dé, no sólo fondos para atender a quienes huyen de la guerra, sino apoyo en un conflicto bélico en el que Turquía está, hoy por hoy, en el bando perdedor.

Presupuestos UE: guerra entre 'frugales' y 'amigos de la cohesión'

Presupuestos UE: guerra entre 'frugales' y 'amigos de la cohesión'

Estamos en plena negociación de presupuestos europeos, algo que ocurre cada siete años en el club, porque el llamado Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea se mueve a golpe de septenios. Concretamente ahora nos estamos jugando en qué vamos a gastar las aportaciones de los 27 en el período 2021-2027 y ese es el primer y principal problema, que ya no somos 28, una vez que el Reino Unido, principal contribuyente neto de la UE nos ha abandonado. Se trata, pues, de tratar de incrementar gastos e inversiones europeas ante los nuevos retos y desafíos, con menos miembros a aportar. Algo así como la cuadratura del círculo. De ahí, que la cumbre de la pasada semana del Consejo Europeo acabara en fracaso, con los jefes de Gobierno enfrentados en dos bandos, hoy por hoy, irreconciliables, los “frugales” partidarios de gastar menos porque hay menos recursos y los “amigos de la cohesión” que defienden que ningún Estado miembro debe sufrir una disminución brusca y desproporcionada de unos fondos vitales para combatir la desigualdad en la UE.

Estrategia Europa digital: abierta, justa, democrática y segura

Estrategia Europa digital: abierta, justa, democrática y segura

La Comisión ha desvelado esta semana sus ideas y medidas para una transformación digital que redunde en beneficio de todos, y refleje lo mejor de Europa: abierta, justa, diversa, democrática y con confianza en sí misma. La estrategia presenta una sociedad europea impulsada por soluciones digitales que sitúan en el lugar preferente a las personas, abre nuevas oportunidades para las empresas y da impulso al desarrollo de una tecnología fiable que fomente una sociedad abierta y democrática y una economía dinámica y sostenible. La digitalización es un factor clave en la lucha contra el cambio climático y en la consecución de la transición ecológica. La estrategia europea de datos y las opciones estratégicas destinadas a garantizar un desarrollo de la inteligencia artificial centrado en el ser humano constituyen los primeros pasos en pos de esos objetivos.

Ms. Europe, Merkel no da abasto

Ms. Europe, Merkel no da abasto

El último episodio de Angela Merkel al rescate de los valores democráticos europeos supone la enésima ocasión que la Canciller alemana tiene que salir al paso de las tentaciones ultras y eurófobas de adversarios y de sus propios compañeros de formación política. El terremoto se producía en el Estado federal de Turingia, donde tras las elecciones, democristianos y liberales se valían de los votos de los ultraderechistas de la AfD, Alternativa por Alemania, para desbancar al gobierno de izquierdas. Una situación histórica que llevó a Merkel a calificar la decisión de imperdonable y que obligó a que su partido la CDU diera marcha atrás en 24 horas forzando la dimisión del nuevo presidente liberal. Pero las consecuencias de esta tormenta han ido mucho más lejos. La crisis ha supuesto la dimisión de AKK, Annagret Kramp-Karrenbauer, presidenta de la Unión Democristiana (CDU) y sucesora de Merkel como candidata a la Cancillería.

Europa y su batalla integral de lucha contra el cáncer

Europa y su batalla integral de lucha contra el cáncer

En la UE, cada año se diagnostica cáncer a 3,5 millones de personas, de las que 1,3 millones mueren a causa de esta enfermedad. Se trata de un grave problema de salud que afectará directamente al 40 % de los ciudadanos de la Unión y tendrá importantes repercusiones en los sistemas sanitarios y las economías europeas. Sin embargo, más del 40 % de los cánceres pueden prevenirse. Si no invertimos las tendencias actuales, esta enfermedad podría convertirse en la principal causa de muerte en la Unión. La Comisión Von der Leyen – no en vano su presidenta es médica – se ha propuesto dar la batalla integral contra esta pandemia, mediante un Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer que tiene por objeto reducir la carga que el cáncer supone para los pacientes, sus familias y los sistemas sanitarios. Asimismo, abordará las desigualdades relacionadas con esta enfermedad existentes en los Estados miembros y entre ellos, adoptando medidas para apoyar, coordinar y complementar sus esfuerzos. Todo bajo la filosofía de “juntos podemos hacer más”.

La Conferencia sobre el Futuro de Europa o el antídoto del Brexit

La Conferencia sobre el Futuro de Europa o el antídoto del Brexit

La salida del Reino Unido de la UE ha supuesto la primera quiebra grave del proyecto de construcción europea emprendido con la firma del Tratado de Roma en 1957. En un momento tan crítico, las instituciones de Bruselas plantean la realización de una “Conferencia sobre el futuro de Europa” como réplica de afán europeísta y para la definición de los grandes objetivos de la Unión a largo plazo. El momento también puede interpretarse como oportunidad para luchar contra la desafección de los ciudadanos hacia el entramado técnico-político de la capital europea. Los buenos resultados de participación en las pasadas elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2019, especialmente, entre los votantes más jóvenes, puede servir de trampolín para poner en marcha un proceso de reactivación de Europa. Sin embargo, como toda iniciativa grandilocuente, corre el riesgo de quedar en nada lo que supondría un fracaso estrepitoso por las expectativas frustradas, como ya sucedió con el proyecto de Constitución Europea, tumbado en referéndum en Francia y Holanda.