Jesús González MateosCartas del director Jesús González Mateos

Boris Johnson, el mentiroso del brexit en el 10 de Downing street

Boris Johnson, el mentiroso del brexit en el 10 de Downing street

Uno de los más furibundos partidarios del Brexit se ha salido con la suya: Boris Johnson ya es primer ministro británico. Hoy por hoy, aun no se ha alcanzado un acuerdo para la salida del Reino Unido de la Unión Europea, pero dado que el verdadero leitmotiv de este esperpento político siempre ha sido el macabro juego de tronos por el liderazgo de tories y laboristas, el objetivo principal está ya en su poder. Él fue uno de los actores principales de la tragicomedia llena de falsedades para convencer a los británicos de las perversas maldades de Bruselas. Y él promovió todo tipo de traiciones contra su antecesora en el cargo, Theresa May, para torpedear el acuerdo firmado entre los negociadores a finales del año pasado. Ahora que duerme en el 10 de Downing Street se va a encontrar con la horma de su zapato, pues, tiene hasta el 31 de octubre para cerrar un acuerdo o para salirse sin ningún tipo de amparo jurídico. Se acabó el teatro y empieza la cruda realidad.

La Europa que Von der Leyen quiere

La Europa que Von der Leyen quiere

El pasado martes el pleno del Parlamento Europeo reunido en Estrasburgo, ratificaba la candidatura de la hasta ahora ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, como nueva presidenta de la Comisión Europea. Cuando tome posesión de su cargo, el próximo 1 de noviembre, será la primera mujer en dirigir el gobierno europeo. Su discurso, continuista en gran medida de las políticas llevadas a cabo por antecesor de centro-derecha, Jean-Claude Juncker, tuvo guiños suficientes a la izquierda moderada, a los liberales y a los Verdes, lo que posibilitó, aunque con el exiguo margen de nueve votos a favor, el plácet de la Eurocámara a su nombramiento. Una intervención en la que expuso con claridad la Europa que quiere contribuir a construir basada en un pacto verde para Europa; una economía que funcione para las personas; una Europa apta para la era digital; proteger nuestro modo de vida europeo; una Europa más fuerte en el mundo y, por último, un nuevo impulso a la democracia europea.

Merkel tiembla, Europa se estremece

Merkel tiembla, Europa se estremece

En los últimos meses la canciller Ángela Merkel ha protagonizado tres episodios de temblores en actos públicos, lo que ha disparado las alarmas sobre su estado de salud y su capacidad para seguir al frente del gobierno alemán. A estos rumores se une la debilidad mostrada por Merkel en los Consejos Europeos para el nombramiento de los candidatos a presidir las instituciones europeas los próximos 5 años. La otrora superpoderosa líder europea se ha visto ninguneada por sus colegas del Partido Popular Europeo y por el resto de los mandatarios, llegando incluso Macron a poner encima de la mesa el nombre de su ministra de Defensa como candidata a presidir la Comisión Europea. Una astuta treta del presidente galo cuyos portavoces se encargaron de filtrar adecuadamente a la prensa europea para minar la imagen de Merkel. En suma, un juego de tronos de alto riesgo, pues, la debilidad de Merkel, hoy por hoy, se traduce en la debilidad de Europa.

Europa renueva sus cargos: nuevas caras, viejos problemas

Europa renueva sus cargos: nuevas caras, viejos problemas

Tras un Consejo Europeo fallido y una cumbre extraordinaria de más de veinte horas de reuniones, los jefes de Gobierno europeos alcanzaron un acuerdo para renovar los cargos de las instituciones de la Unión Europea. Los nuevos máximos responsables de las políticas comunes tienen cinco años por delante para tratar de hacer frente a los desafíos internos y externos a los que se enfrenta Europa. Su propia elección ha puesto de manifiesto los viejos problemas que arrastra nuestro proyecto comunitario. Batallas de las familias políticas y guerra territorial de los Estados para ocupar cuotas de poder, han caracterizado unas intensas horas que se han saldado con sorpresas respecto a las personas elegidas, con poca experiencia alguna de ellas en el complejo entramado del juego institucional de Bruselas. El resumen: ganan Macron y los Populares europeos, pierden Merkel y los Socialdemócratas. Son irrelevantes, pese a sus buenos resultados electorales, los Liberales y los Verdes, mientras Italia pierde peso y los países de Visegrado son castigados por díscolos.

El giro liberal socialdemócrata de Sánchez

El giro liberal socialdemócrata de Sánchez

Pase lo que pase con la investidura pendiente de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados, una cosa sí está clara: el líder socialista español ha dado un giro en su posición de alianzas europeas. Venimos de décadas en que España ha buscado la amistad y la cercanía de la gran potencia europea, Alemania, de la mano de la todopoderosa canciller Ángela Merkel. Sin embargo, en la cumbre europea de verano de la semana pasada, Sánchez cambió de pareja de baile y se lanzó a pactar con el presidente francés, Emmanuel Macron, los candidatos a presidir las instituciones europeas los próximos cinco años. No en vano, Sánchez y Macron son los líderes de las formaciones más votadas en las elecciones europeas en sus respectivas familias políticas. Están, pues, en disposición de buscar una mayoría que salga de la suma de los socialdemócratas y los liberales. Una jugada que dejaría aislados a los populares europeos, pero que también afecta a los intereses alemanes, lo que no ha sentado nada bien en Berlín.

Consejo Europeo de verano: la UE vuelve a trabarse

Consejo Europeo de verano: la UE vuelve a trabarse

El jueves y viernes se ha celebrado en Bruselas el Consejo Europeo de verano, con una agenda de temas de máxima prioridad: los nombramientos para el próximo ciclo institucional y adoptar la Agenda Estratégica de la UE para el periodo 2019-2024. Asimismo, han tratado cuestiones tan decisivas como el clima, la desinformación, el presupuesto a largo plazo de la Unión y en materia de relaciones exteriores, sanciones a Rusia y a Turquía. Tocaba ponerse las pilas después de un largo período preelectoral, pero los jefes de Gobierno han vuelto a trabarse con vetos cruzados en prácticamente todas las decisiones que deben definir el futuro del espacio común. Una nueva oportunidad perdida para apretar el paso de las reformas, mientras el reloj no se para y las instituciones empiezan a sentir las consecuencias del bloqueo.

Europa se da un respiro para afrontar el segundo semestre de 2019

Europa se da un respiro para afrontar el segundo semestre de 2019

La próxima semana, el jueves 20 y el viernes 21, se celebra en Bruselas el Consejo Europeo de mitad de curso 2019. Los jefes de Gobierno tendrán que enfocar la agenda europea repleta de retos y desafíos, en un entorno internacional de enorme incertidumbre. Se sentarán, eso sí, con un clima interno mucho más sosegado que el pasado año y que los seis meses precedentes. Se han salvado problemas que podían haber supuesto la quiebra de la propia UE, como por ejemplo, unas elecciones europeas en las que se corría el riesgo de la irrupción en la Eurocámara de una minoría de bloqueo ultra y eurófoba. O también se han aplazado cuestiones heredadas, de momento irresolubles, como el Brexit al que se le ha dado una patada hacia adelante a la espera de soluciones aportadas por nuevos interlocutores en la política británica. Cambios de caras que se producirán igualmente en las instituciones de Bruselas en bloque: en el Parlamento, en la Comisión y al frente del propio Consejo.

Helsinki 2019: el grito de la economía circular para salvar el mundo

Helsinki 2019: el grito de la economía circular para salvar el mundo

Finlandia es un Estado de la UE de poco más de poco más de cinco millones y medio de habitantes que ha visto crecer exponencialmente su PIB y su renta per cápita en las últimas décadas, constituyendo un ejemplo para los europeos de modelo de equilibrio económico. Tal vez por eso y por sentir en sus propias carnes las consecuencias del cambio climático, se han convertido también en vanguardia europea del cambio del modelo de producción y consumo que la UE propugna para salvar al Planeta o, mejor dicho, para que la vida del ser humano en la Tierra sea viable. De ahí que esta semana en Helsinki se haya celebrado el World Circular Economy Forum 2019 en su tercera edición, con la participación de más de 2.000 expertos de todos los ámbitos – energía, alimentación, movilidad, medio ambiente, urbanismo, finanzas, negocios, industria, sociología… etc – así como representantes de las Administraciones Públicas de prácticamente todo el mundo. He tenido de nuevo la oportunidad de participar en el foro y mi conclusión más evidente es que el reloj corre a toda velocidad hacia el desastre y ya solo nos queda gritar para que de una vez actuemos en encontrar soluciones.

La Europa que nos queda tras el 26 de mayo

La Europa que nos queda tras el 26 de mayo

El 26 de mayo los europeos votamos para elegir a los miembros del Parlamento Europeo los próximos cinco años. Y lo hicimos bastantes más que en los anteriores comicios, concretamente un 8,34%, hasta alcanzar una participación no vista en los últimos veinte años del 50,95%. Pero además, decidimos que los eurodiputados electos fueran muy mayoritariamente europeístas, frente a las predicciones apocalípticas de los sondeos que anunciaban una irrupción de eurófobos y ultras que podría producir el bloqueo de las instituciones europeas. Es cierto que se ha roto el bipartidismo tradicional de populares y socialistas y que la Eurocámara ha quedado mucho más fragmentada, lo que requerirá hacer política con mayúsculas si queremos estar a la altura del momento. Salvados dignamente los muebles en las urnas, ahora toca llevar a cabo el relevo en la Comisión y el Consejo, tareas decisivas en el nuevo tiempo político que se abre.

Votar por Europa

Votar por Europa

El 26 de mayo es una fecha señalada en la historia de Europa. Los europeos estamos llamados a votar un Parlamento Europeo que en gran medida va a decidir el futuro de nuestro proyecto de construcción común. 751 eurodiputados tendrán en sus manos la decisión de hacia dónde debe encaminar sus pasos la Unión Europea y, por vez primera, las mayorías de las familias clásica políticas, la derecha moderada y la izquierda socialdemócrata, puede que sean insuficientes de la mano de los liberales, para sacar adelante las reformas que precisamos. La amenaza del bloqueo institucional por parte de las fuerzas eurófobas que en distintos Estados miembros pueden alcanzar importantes porcentajes de voto, es más real que nunca. Unos partidos que o niegan la necesidad de la propia Unión o pretenden que cambie sus principios básicos de defensa de la libertad y de los derechos humanos. De ahí que la participación resulte crítica para apostar por más y mejor Europa.