Jesús González MateosCartas del director Jesús González Mateos

2018-2019: el curso crítico para la Unión Europea

2018-2019: el curso crítico para la Unión Europea

La vuelta de vacaciones abrirá uno de los períodos más críticos en la historia de la construcción europea. El curso político que se avecina está repleto de materias e hitos de enrome trascendencia, a la vista del complejo panorama de la política interna de los principales Estados miembros y de la coyuntura internacional bajo las arremetidas antieuropeas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Si el curso que ahora concluimos se ha caracterizado por un auténtico concurso de obstáculos en forma de elecciones nacionales – Holanda, Austria, Francia, Alemania e Italia -, el que arranca en septiembre concluirá a finales de mayo con unos trascendentales comicios europeos. Y, además, para entonces se supone que seremos 27 socios, si es que finalmente el Reino Unido cumple sus plazos del Brexit.

El despertar de Europa

El despertar de Europa

Que Europa vive a golpe de sobresaltos no es ninguna novedad. Que la capacidad de unión del proyecto de construcción europea se mide siempre al borde del precipicio de su disolución es parte del guión escrito en los últimos 50 años. Pero que ante evidentes ataques a nuestros intereses, gestos, declaraciones y encuentros de los que se declaran enemigos de Europa, los líderes de la UE permanezcan en estado catatónico, es simplemente una inconsciente frivolidad. En los últimos seis meses, la Unión vive ensimismada en los problemas de cada patio interior de sus Estados miembros, sin rumbo claro y sin pulso político para emprender las reformas que se precisan.

Trump al asalto de la fortaleza Europa: objetivo desmantelar la UE

Trump al asalto de la fortaleza Europa: objetivo desmantelar la UE

El término “Fortaleza Europa” lo acuñaron despectivamente los miembros de la Escuela Económica del MIT para hacer referencia al proteccionismo de la Unión Europea ante los exportaciones de Estados Unidos y otros países del mundo. Corrían los primeros años de la década de los 80 del pasado siglo. Al poco se puso en marcha por el equipo de asesores del presidente Reagan, el “reaganomics” y Europa siguió siendo blanco de sus críticas. Por eso, a nadie debe sorprender los furibundos ataques del presidente Trump contra nuestra Unión, pues, ésta siempre ha sido una amenaza para la Administración norteamericana, que se considera papá de una despilfarradora Europa a la que siempre ha tenido que sacar de sus tragedias en forma de guerras mundiales. Lo de ahora es un nuevo episodio, pero eso sí, con un protagonista que no se parece en nada a los anteriores y que ha puesto en marcha un plan para desmantelar la UE.

El riesgo de una Europa de mínimos

El riesgo de una Europa de mínimos

El Consejo Europeo de verano de la pasada semana ha corroborado las peores sospechas que veníamos detectando a lo largo de este primer semestre de 2018: el proyecto europeo está encallado y no avanza. Los líderes europeos urgidos por llegar a un acuerdo se empeñaron hasta altas horas de la madrugada por suscribir una serie de acuerdos de mínimos, de escaso valor práctico y de difusa aplicación. Cada cual vino con su ración de reivindicaciones patrias que llevarse a la boca y nadie se ocupó de pensar en el futuro de una Europa unida. Ahora se abre la presidencia austriaca que pone el énfasis en el cierre de fronteras a la inmigración, el debate que más ha enfangado el panorama de la UE, especialmente, desde que las elecciones italianas convirtieran al líder de la Liga, Matteo Salvini, en el abanderado de la xenofobia europea.

Macron pone en marcha su Europa a varias velocidades

Macron pone en marcha su Europa a varias velocidades

Lleva el presidente francés, Emmanuel Macron, semanas de divergencia con la política de consenso de los 27. Pareciera que el líder galo hubiera tomado su propio camino de la construcción europea. De hecho, no ha dudado en realizar propuestas de enorme ambición tirando del carro europeísta y dejando claro que el que vaya detrás que arree. Plantear un pilar de defensa para socios europeos sin contar con la UE; avalar los campos de refugiados e inmigrantes en el Norte de África para los Estados miembros que quieran o hablar sin ambages del presupuesto de la eurozona para quienes se apunten a él, son claros ejemplos de la intención francesa de la puesta en marcha de la primera velocidad de la Unión.

Merkel, la soledad de una europeísta de fondo

Merkel, la soledad de una europeísta de fondo

La canciller alemana, Angela Merkel, vive sus horas políticas más difíciles. Sus socios de coalición bávaros de la CSU le han dado un ultimátum de dos semanas para corregir lo que en su opinión es una equivocada política de refugiados e inmigración. Una crisis que puede afectar al gobierno que costó más de cinco meses formarse y que podría derivar en nuevas elecciones en Alemania de incierto resultado. La decana de los líderes europeos, nacida en el Este germano en la época de la dominación soviética, hija política de Helmut Kohl y heredera de su europeísmo convencido, sabe bien lo que la unificación alemana debe al conjunto de los europeos. Pero la memoria de los pueblos y sus gentes es tan débil, como egoísta es la condición humana cuando se trata de demostrar al extranjero pobre su solidaridad. La mujer que ha resistido los embates de todas las crisis que han afectado a la Unión Europea en la última década, se ve ahora una vez más obligada a hacer frente a la ola de xenofobia que recorre Europa en su suelo patrio. Luchó por la supervivencia del euro, errada o no, con sus políticas de equilibrio presupuestario y fue la primera en ver la necesidad de acoger a los millones de seres humanos que huían del drama de la guerra en Siria.

Culpables y responsables del drama del 'Aquarius'

Culpables y responsables del drama del 'Aquarius'

Un buque cargado de 629 migrantes y refugiados rescatados en las aguas del Mediterráneo ha puesto una vez más ante el espejo de la ignominia a la sociedad europea en su conjunto. Hombres, mujeres, cientos de niños y madres embarazadas, veían truncado su sueño extremo de alcanzar Europa para salvar sus vidas, cuando el ministro del interior y viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, prohibía su desembarco en territorio transalpino. La reacción del presidente español, Pedro Sánchez, de ofrecer Valencia como puerto seguro para el “Aquarius”, significaba un gesto humanitario encomiable y, a la vez, la prueba de la falta de una política común en la UE sobre inmigración y fronteras. Una crisis humanitaria más, como tantos y tantos días en los bordes de la rica Europa, que pone a prueba la capacidad de la solidaridad y la defensa de los derechos humanos de nuestra Unión, frente a los desmanes xenófobos de los políticos populistas que se están haciendo con el poder en buena parte de nuestros Estados miembros.

La fe europeísta del Gobierno de Sánchez

La fe europeísta del Gobierno de Sánchez

Esta semana han prometido sus cargos las ministras y ministros del nuevo Gobierno español de Pedro Sánchez nacido tras el éxito de la moción de censura presentada al presidente Rajoy. Nuevo tiempo político, nueva imagen, nueva intención, pero ningún cambio en la decidida apuesta española por el proyecto europeo. Una apuesta descarada del nuevo Ejecutivo por la Unión con cara y ojos en las personas de su ministro de Exteriores, José Borrell, ex presidente del Parlamento Europeo; de Nadia Calviño, hasta ahora directora general de Presupuestos de la Comisión Europea o de Luis Planas, que lo ha sido todo en las instituciones europeas y actualmente era secretario general del Comité Económico y Social Europeo. De esta forma, a diferencia de Italia cuyos intentos de formar gobierno desde posiciones eurófobas no cejan, en España se abre una etapa que, sea corta o larga, reafirma con mayúsculas la hoja de ruta europea del gobierno español.

La crisis del cuadrilátero europeo: Italia y España en la cuerda floja

La crisis del cuadrilátero europeo: Italia y España en la cuerda floja

Hace un año, cuando Macron se hizo con la presidencia del República francesa, pensábamos que la crisis de las instituciones europeas había salvado su escollo más grave. Sin embargo, en estos momentos a escasas fechas del trascendental Consejo Europeo de finales de junio, la realidad es que de las cuatro grandes potencias de la Unión Europea – descontando la salida del Reino Unido el año que viene – Italia parece incapaz de formar un gobierno y si lo hace será antieuropeísta y España ha entrado en una crisis gubernamental también de primer orden con la moción de censura de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy.

Enseñar a ser europeos en la escuela, la mejor forma de construir la Europa unida

Enseñar a ser europeos en la escuela, la mejor forma de construir la Europa unida

El 9 de mayo se celebra cada año el Día de Europa y, sin embargo, tras más de cincuenta años de proyecto de construcción europea no hemos sido capaces de declarar fiesta oficial esta fecha en los calendarios laborales de los Estados miembros. Todo un síntoma de una enfermedad: la Unión Europea es una realidad secundaria, una especie de complicidad o alianza táctica sin la necesaria esencia de identidad. Si no nos sentimos europeos difícilmente defenderemos la UE como algo propio, de ahí la importancia de la decisión adoptada esta semana en el seno del Consejo de Ministros de Educación, Cultura, Juventud y Deportes que a propuesta de España ha aprobado la celebración del día de Europa en los colegios de los 27.