Jesús González MateosCartas del director Jesús González Mateos

Presupuestos españoles: las líneas rojas de Bruselas

Presupuestos españoles: las líneas rojas de Bruselas

La formación del Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos abre la posibilidad de presentación y aprobación de los Presupuestos Generales españoles, algo que no ocurre desde 2018 dada la inestabilidad política que ha protagonizado la actividad de las Cortes. Algo reclamado una y otra vez por la Comisión Europea que sistemáticamente ha advertido del riesgo de incumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento por parte de España al vivir a base de cuentas pública prorrogadas y, por tanto, desfasadas respecto a la evolución de la situación económica, así como de sus perspectivas a futuro. Conviene, pues, analizar cuáles son los condicionantes que como socios de la UE van a tener los redactores de los Presupuestos y los límites que Bruselas puede poner a los legisladores españoles en diversos indicadores económicos. Líneas rojas que conoce perfectamente la Vicepresidente de Economía, Nadia Calviño, que hasta su regreso a Madrid para incorporarse al anterior Ejecutivo de Pedro Sánchez, ocupaba el cargo de Directora General de Presupuestos de la Comisión Europea.

Crisis EE.UU e Irán: la Unión Europea se la juega

Crisis EE.UU e Irán: la Unión Europea se la juega

El mundo una vez más se enfrenta a un escenario bélico. La crisis desatada en Irán y Estados Unidos ha alcanzado cotas de violencia que amenazan con desembocar en un conflicto de impredecibles resultados. Un nuevo episodio de violencia en Oriente Medio que pone a la Unión Europea ante el espejo de su capacidad de influencia internacional. Su apuesta por la diplomacia multilateral y el concepto de seguridad integral basado en la cooperación al desarrollo y la defensa de los Derechos Humanos deben demostrar en situaciones como la que estamos viviendo su eficacia. De nada valen ya, en plena lucha supremacista de las potencias mundiales, que los europeos nos limitemos a las llamadas al diálogo desde posiciones meramente buenistas. Una auténtica prueba de fuego también para las renovadas instituciones europeas, en las que la presidenta Von der Leyen y el Alto Representante de Exteriores, Josep Borrell que se estrenan con la gestión de una crisis de gran magnitud.

Aprendiendo a ser europeos, la Justicia europea, máxima instancia de la Justicia española

Aprendiendo a ser europeos, la Justicia europea, máxima instancia de la Justicia española

Resulta descorazonador que tras más de treinta años de pertenencia al proyecto común europeo, en España existan voces que aun no han entendido el concepto de cesión de soberanía. Ser miembro de la Unión Europea significa un conjunto de compromisos con el resto de los socios europeos, así como una obligación de cumplimiento de las normas emanadas de sus Tratados y de sus Instituciones. Y da la casualidad que los cimientos sobre los que se acomoda esta Europa que nos ha brindado los mejores años de nuestra historia, se asientan sobre los Derechos Humanos y la libertad del individuo. Por eso, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la UE en el caso de la inmunidad de Oriol Junqueras, nos pone a todos ante el espejo de aceptar o no la realidad que supone ser europeos con todas las letras y todas sus condiciones. Nadie obligó a España y a los españoles a formar parte de este selecto club de demócratas, fuimos nosotros los que solicitamos la adhesión, ni a nadie se le obliga a permanecer en él, como ha quedado bien claro con el Brexit.

Los retos de Europa para 2020

Los retos de Europa para 2020

La Unión Europea se enfrenta al año 2020 a dos retos principales: el Brexit, o lo que es lo mismo, la salida definitiva del Reino Unido de la UE, con sus consecuencias, así como la aprobación a 27 del presupuesto europeo para el periodo 2021-2027. Ambas están íntimamente relacionadas porque ponen en cuestión la capacidad de los europeos de seguir unidos en un proyecto común una vez que uno de los socios contribuyentes netos abandone la Unión. Hasta aquí no ha habido resquicio alguno para los enemigos de la UE, pero ahora llega el momento de la verdad, el de hacer las cuentas y contribuir entre todos a seguir adelante. Toca pagar seguridad común, la transición ecológica justa o la digitalización de nuestra economía entre todos, sin contar con uno de los socios que más dinero ponía. Además, estos hitos para nuestra historia van a coincidir con el año electoral en Estados Unidos, un tradicional aliado reconvertido en una especie de nuevo enemigo que hace peligrar el orden internacional y el comercio global.

Brexit, good bye UK and see you...

Brexit, good bye UK and see you...

La incontestable victoria electoral de los Conservadores con Boris Johnson a la cabeza, en unos comicios planteados como un referéndum encubierto sobre el Brexit, no deja lugar a dudas sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Se hará efectiva antes del 31 de enero de 2020, pero ahora todas las calves y dudas se centran en el periodo transitorio en principio fijado para 11 meses, tiempo durante el cual se deberá negociar un acuerdo entre Bruselas y Londres para la ruptura y la futura relación entre ambos. Empezamos, pues, una nueva batalla con una única incógnita despejada, que los británicos no seguirán siendo ciudadanos de la UE. Se abren muchos escenarios posibles que si nos atenemos a los antecedentes negociadores y al comportamiento de la clase política de las islas, serán turbulentos. Una inestabilidad que también afectará al socio saliente, pues, Escocia ya ha solicitado un nuevo referéndum de independencia y la cuestión irlandesa sigue siendo el potro de tortura para el gobierno británico.

Ha nacido el 'Pacto Verde Europeo'

Ha nacido el 'Pacto Verde Europeo'

El pasado miércoles con toda la importancia ceremoniosa que la ocasión requería, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentaba ante el pleno extraordinario del Parlamento Europeo en Bruselas, las líneas estratégicas del “Green Deal”, el Pacto Verde Europeo. De esta forma Europa se pone descaradamente a la cabeza en la lucha contra el cambio climático. Un reto que la Comisión quiere convertir en una oportunidad: convertirse en el primer continente climáticamente neutro. Para logarlo, la Comisión Europea ha diseñado un ambicioso paquete de medidas que debe permitir que las empresas y los ciudadanos europeos se beneficien de una transición ecológica sostenible. Las medidas, acompañadas de una hoja de ruta inicial para las principales políticas, van desde una reducción ambiciosa de las emisiones, a la inversión en investigación e innovación de vanguardia, a fin de preservar el entorno natural de Europa.

COP25 y cumbre OTAN, dos retos para Europa

COP25 y cumbre OTAN, dos retos para Europa

Han coincidido en el tiempo la celebración en Madrid de la COP25, la Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y la Cumbre del 70 aniversario de la OTAN en Londres. Tal coincidencia pone sobre la mesa un doble debate que implica de lleno a dos de los principales retos a los que se enfrenta la Unión Europea: el de la transición ecológica y el de su seguridad y defensa. En ambos temas Europa tiene posiciones propias y diferenciadas, en un intento de convertirse en la tercera vía, frente a China y Estados Unidos, cada día más enfrentados por la hegemonía mundial. Es evidente que en pleno fin de la segunda década del siglo XXI, inmersos en el complejo mundo de las incertidumbres, estamos asistiendo al fin del modelo económico y a la defunción de un sistema de defensa, surgidos al final de la II Guerra Mundial.

Drogas en Europa: policonsumo y más accesibles que nunca

Drogas en Europa: policonsumo y más accesibles que nunca

Esta semana la Agencia de la UE para las Drogas (EMCDDA) y Europol han presentado en Bruselas su informe Anual 2019. Dos son sus principales conclusiones: que los hábitos de consumo están mutando de la adicción a una sola sustancia a una especie de ciclo combinado de toxicomanía. En pocas palabras, los europeos son cada día más consumidores de varios tipos de drogas. Y en segundo lugar, la digitalización y la globalización son ya factores integrantes del mercado de las drogas. Algo que hace mucho más accesible su consumo en la Unión Europea. Drones, teléfonos encriptados, aplicaciones móviles o de la Deep Web o "internet oscura y las Redes Sociales", toda herramienta del mundo online es válida para ofertar drogas ilegales. Un consumo que sigue centrado en el cannabis, el que más se incrementa, la cocaína y la heroína, aunque el de las drogas sintéticas aumenta de forma alarmante. En total, se estima que los europeos gastamos alrededor de 30.000 millones euros al año en drogas, una cantidad que según cálculos de la FAO, podría acabar con el hambre en el mundo.

Europa, ¿para los europeos?

Europa, ¿para los europeos?

Vivimos en la Unión Europea bajo la curiosa paradoja de ser los grandes defensores del libre comercio mundial como fruto de las bondades de la globalización y a la vez negando sistemáticamente la entrada de miles y miles de seres humanos migrantes que huyen de la miseria y el terror de las guerras, en busca de asilo y refugio en nuestro Estado del bienestar y de defensa de los Derechos Humanos. Y claro, resulta imposible ser una cosa y la contraria, sin caer en la incoherencia y la hipocresía. De ahí que deberíamos, de una vez por todas, tener un proyecto de Europa para el mundo, más allá de construir un espacio común para los europeos. De otra forma, seremos vistos por el resto como una suerte de egoístas profesionales que predicamos el multilateralismo y la buena relación con todos, cuando nos sirve para vender nuestros productos y, por el contrario, un inhumano conjunto de seres xenófobos que le niegan el pan y la sal a los mismo congéneres que queremos que nos los compren.

Gobierno PSOE-Podemos: en Bruselas no temen el apocalipsis

Gobierno PSOE-Podemos: en Bruselas no temen el apocalipsis

Estamos demasiado acostumbrados a poner de parapeto de nuestros temores a Bruselas, como si las Instituciones europeas erigieran en una especie de superpoder fuera de control y capaz de condicionar las decisiones democráticas de los Estados miembros. Convendría por ello dejar claro que la Comisión, el Parlamento y el Consejo europeo, son órganos de una Unión basada en la libre cesión de soberanía y que solo actúa en aquellas materias acordadas por todos como políticas comunes. Y desde luego, entre estas atribuciones no está el juzgar la bondad o perversión de los gobiernos que por elección emanada de las urnas se constituyen en Ejecutivos nacionales. Partiendo de este principio básico, el pacto entre el PSOE y Unidas Podemos para formar un gobierno progresista en España, no encontrará barreras insalvables en la capital europea, si no simplemente deberá atenerse a las normas que entre todos los europeos hemos decidido darnos, o tratar de influir con su peso país, para cambiar las reglas del club comunitario.