Jesús González MateosCartas del director Jesús González Mateos

Brexit, ¿capítulo final de un drama?

Brexit, ¿capítulo final de un drama?

El calendario deshoja los últimos días de este aciago 2020 y con las uvas llegará la fecha límite para alcanzar un acuerdo pacífico de salida del Reino Unido de la Unión Europea. El 31 de diciembre, por las buenas o por las malas, los británicos dejarán de ser ciudadanos de la UE en toda su extensión. Y a poco más de treinta días de la conclusión de este drama shakespiriano nadie puede garantizar si la negociación en curso llegará a buen puerto. Nos separan contenidos tan relevantes como la competencia justa, la gobernanza y la pesca. La realidad es que pese a haber quedado ensombrecido por la crisis del COVID-19, el Brexit sigue siendo el desafío más grave al que se ha enfrentado el proyecto europeo: será la primera vez que un miembro abandone la Unión y ello conlleva riesgos de todo tipo para los 27 socios que permanecen unidos. De ahí, que el resultado final de la negociaciones no puede resultar un cierre en falso para la UE, en el que cualquiera pueda ver debilidades a futuro.

La UE se juega la vida: no debe haber subvenciones sin democracia

La UE se juega la vida: no debe haber subvenciones sin democracia

Los gobiernos de Hungría, Polonia y Eslovenia han hecho uso del derecho de veto para bloquear la entrada en funcionamiento del Plan de Reconstrucción “Next Generation EU” y de los nuevos presupuestos europeos 2021-2027. El problema surgió cuando la presidencia alemana logró sacar adelante su propuesta de condicionar las ayudas al cumplimiento del Estado de Derecho. Entonces los líderes populistas del Este se dieron por aludidos con razón y pusieron en marcha los mecanismos de obstáculo a la llegada a las capitales europeas del imprescindible maná de Bruselas para salir de la crisis. Los cientos de miles de millones de euros comprometidos en el acuerdo del pasado mes de julio, se han quedado en el limbo de la insolidaridad impuesta por unos Estados gobernados por ultranacionalistas que entienden la Unión Europea como un club del que solo quieren extraer beneficios, sin realizar esfuerzo común alguno. Europa se encuentra ahora en la encrucijada de aceptar o no su chantaje: subvenciones por democracia. Una táctica que ya aplicaron en plena crisis de los migrantes que huían de la muerte en la guerra de Siria.

Presidente Biden o el reencuentro europeo con el aliado norteamericano

Presidente Biden o el reencuentro europeo con el aliado norteamericano

Tras una semana de respiración contenida por el lento y ajustado escrutinio electoral en Estados Unidos, las instituciones europeas se lanzaron en tropel a felicitar a Joe Biden, el nuevo presidente electo norteamericano. La presidenta de la Comisión Europea y los presidentes del Consejo y del Parlamento se unieron como una única voz para dar la bienvenida al nuevo inquilino de la Casa Blanca, en plena polémica por las acusaciones de fraude electoral lanzadas por su contrincante republicano, Donald Trump. Parece evidente que tanta velocidad en la comunicación mostraba un claro apoyo a Biden y al sistema democrático estadounidense y, también por supuesto, un alivio por dejar atrás cuatro años de relación entre EE.UU y la UE repleta de desencuentros políticos y de enfrentamientos comerciales. Trump rompió la tradicional amistad trasatlántica poniendo en cuestión la OTAN, el intento de acuerdo comercial entre las dos potencias e incluso, puso fin a su mandato con la salida de Washington del Pacto de París para la lucha contra el cambio climático. Con estos antecedentes, cuatro años suyos hubieran significado una pesadilla y la llegada del candidato demócrata al poder, solo puede mejorar la relación.

Perspectivas económicas de la UE: en el peor escenario

Perspectivas económicas de la UE: en el peor escenario

La pandemia de coronavirus supone una conmoción de proporciones históricas para las economías mundial y de la UE, con gravísimas consecuencias sociales y económicas. La actividad económica en Europa sufrió una grave perturbación en el primer semestre del año y repuntó fuertemente en el tercer trimestre a medida que se iba produciendo el desconfinamiento. Sin embargo, el rebrote de la pandemia en las últimas semanas está provocando perturbaciones al paso que están obligando de nuevo a las autoridades nacionales a introducir nuevas medidas de salud pública para limitar su propagación. La situación epidemiológica implica que las proyecciones de crecimiento durante el período de previsión están sujetas a un nivel de incertidumbre y riesgos extremadamente elevados. En una palabra: de nuevo tratar de optar entre salud y economía se hace imposible y como en primavera la actividad económica se rinde ante la evidencia de la expansión de la enfermedad. Así las cosas, 2021 pinta muy mal, aunque una vez más el comportamiento de las economías es muy heterogéneo en los Estados miembro de la UE.

Next Generation EU, ese oscuro objeto del deseo

Next Generation EU, ese oscuro objeto del deseo

A modo del film de Luis Buñuel, Ministerios, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, agentes sociales y empresas cotizadas, compiten por seducir y conquistar los fondos del Plan europeo de Reconstrucción, “Next Generation EU”. Nadie quiere quedarse fuera del reparto de un botín del total de los 72.000 millones de euros en subvenciones, ni ser el último cuando empiece a llegar el maná de Bruselas. La reciente 23 Conferencia de Presidentes de Comunidades Autónomas presidida por Pedro Sánchez contó con la tele presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, máxima responsable del buen uso de los dineros del plan. “Europa está con ustedes. El Plan solo tendrá éxito si se trabaja en equipo. Necesitamos que estéis preparados para absorber esta enorme cantidad de fondos”. El mensaje de la alemana fue claro y rotundo. Ahora toca que el Gobierno español aclare el proceso mediante el cual se va a producir el reparto.

En 2030, o la economía europea será verde o no habrá economía

En 2030, o la economía europea será verde o no habrá economía

Tenemos una década para transformar la sostenibilidad de nuestro modelo económico si queremos que la vida en el Planeta sea viable. Si no aceleramos los procesos de transición ecológica, la degradación del entorno medioambiental hará imposible la supervivencia de las personas tal y como hoy la conocemos. La Unión Europea pretende convertirse en la vanguardia de la lucha climática y en la aplicación de la Economía Circular como ejes vertebradores de una Estrategia Verde que ofrezca soluciones a tiempo a los enormes desafíos del Milenio. Por eso las instituciones europeas están en pleno debate finalista de los objetivos y los plazos para conseguirlos. Dos hitos: 2030 y 2050, y un compromiso crítico: la reducción de emisiones de CO2. Comisión, Parlamento y Consejo Europeos, tienen propuestas distintas, más y menos ambiciosas, que nos adentran de lleno en la problemática del desmantelamiento de un sistema económico agotado y un titubeante nuevo mundo. Una batalla entre zombis y no natos sin un camino claro que recorrer.

Ayudas europeas y gasto público, trampas en el solitario

Ayudas europeas y gasto público, trampas en el solitario

El Gobierno español acaba de aprobar el techo de gasto para la elaboración de los Presupuestos Generales de 2021. La apuesta supone un incremento del gasto público sin precedentes de más del 50% hasta los 196.000 millones de euros. Antes de iniciarse la crisis de la COVID-19, el Ejecutivo de Sánchez preveía gastar 127.609 millones de euros para 2020, un 3,8% más que el año anterior. Este enorme desfase se justifica por la necesidad de reactivar la actividad económica y con el fin de no mermar las coberturas sociales del Estado del Bienestar. Las cuentas se defienden en base a la llegada de los 140.000 millones de euros que corresponden a España del Plan de Reconstrucción europea. El problema estriba en la propia naturaleza del llamado “Next Generation EU” y en los plazos en que dichas ayudas y préstamos llegarán a las arcas del Estado español. No tener en cuenta que ese dinero se concede condicionado a proyectos de futuro y que aún queda un tortuoso camino para su aprobación final, es sencillamente hacerse trampas en el solitario.

Dinero europeo y Estado de Derecho, el falso dilema

Dinero europeo y Estado de Derecho, el falso dilema

Más allá del éxito que representó la aprobación del plan de Reconstrucción europeo, el llamado “Next Generation EU”, algunos de los países que salieron satisfechos de aquel Consejo del mes de julio con su rédito particular alcanzado, deberían haberse leído bien la letra pequeña del acuerdo. Ahora que se acerca el momento de empezar a hacer los desembolsos del fondo, la presidencia alemana del Consejo ha presentado una propuesta para dar forma legal a los apartados que pueden condicionar la recepción del dinero de Bruselas. En ella plantea suspender los fondos en caso de violaciones al Estado de Derecho, cuando se haga mal uso del dinero comunitario o cuando se actúe en contra a los intereses financieros de la UE. Merkel no quiere bromas de ningún tipo a la hora de gastar los 750.000 millones de euros que en dos años se repartirán en la Unión Europea, que suponen el mayor esfuerzo inversor y de endeudamiento de la historia de Europa.

Solidaridad 'a la carta', el nuevo invento de la UE para los migrantes

Solidaridad 'a la carta', el nuevo invento de la UE para los migrantes

Si de algo debemos sentirnos avergonzados los europeos es de las dramáticas imágenes de miles de personas que sufren nuestra inexistente política común de asilo y migración. Niños ahogados en las playas y familias hacinadas en campos de refugiados, cinco años de crisis migratoria y la tragedia más reciente del incendio en Moria, no han servido para que nuestras conciencias de mundo rico se revuelvan contra tanta injusticia. La última propuesta de la Comisión Europea se basa en un pacto que ofrece solidaridad con precio y a la carta y más retornos y más rápidos a sus países de origen de los migrantes. Y lo peor de todo es que el esperado Pacto de Asilo y Migración de Bruselas tendrá que someterse a un tormentoso proceso de negociación con los Estados miembro. La propuesta, bautizada con el pomposo nombre de “Un nuevo comienzo sobre migración: construyendo confianza y forjando un nuevo equilibrio entre responsabilidad y solidaridad”, debe ser aprobada por los países más escépticos con la migración como Hungría, Austria o Polonia y los países de primera línea migratoria como Italia, Grecia, Malta o España.

Debate del estado de la UE: en busca de un futuro verde y digital

Debate del estado de la UE: en busca de un futuro verde y digital

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se estrenó esta semana ante el pleno del Parlamento Europeo en su primer discurso sobre el estado de la UE. Bajo el lema “Una Unión de vitalidad en un mundo de fragilidad”, la jefa del Ejecutivo comunitario ha planteado una agenda para los próximos doce meses, con propuestas claras y sin recurrir a la retórica. Concreta y concisa, ha expuesto las prioridades para el 2021: la pandemia del Covid-19, la ambición climática, un pacto por la migración y una nueva agenda transatlántica. Ante las incertidumbres y las fragilidades, la receta que propone para Europa no es otra que la fortaleza en forma de vida, gracias a la unión de todos los europeos. Un futuro que propone un nuevo modelo de sociedad basado en la transformación climática en virtud de las políticas verdes y la adecuada regulación de la nueva era digital con la Inteligencia Artificial como protagonista.